La tercera jornada en Lisboa ha empezado con un breve ensayo en la magnífica aula de música del "Giner de los Ríos" y, después, nuestra principal anfitriona, la directora de su coro, nos tenía preparado un regalo: asistir a un concierto en el auditorio de la Fundación Gulbenkian de Lisboa. El programa ha sido espléndido, Interludio y Danza (de la ópera La vida breve) de Manuel de Falla y El pájaro de fuego, de Igor Stravinsky. Todo un lujo haber dispuesto de una ocasión semejante.
De vuelta al instituto hemos ofrecido a sus alumnos y profesores un concierto que se ha visto precedido por la interpretación de cuatro canciones por parte de su coro.
La acogida a nuestra música ha sido magnífica y los muchos asistentes han participado en las canciones en las que se lo hemos pedido marcando el ritmo con sus palmas y se han entusiasmado con los bailes con que hemos acompañado La tarara en versión árabe y española.
La acogida a nuestra música ha sido magnífica y los muchos asistentes han participado en las canciones en las que se lo hemos pedido marcando el ritmo con sus palmas y se han entusiasmado con los bailes con que hemos acompañado La tarara en versión árabe y española.

Nos ha obligado a bisar un par de canciones y como colofón de la fiesta musical hemos intercambiado regalos entre los coros y los institutos.


Nos ha honrado con su presencia la Agregada Cultural de la Embajada de Marruecos en Portugal.
Además, los alumnos portugueses de música han entrevistado a varios de nuestros coralistas para publicar después esas entrevistas.
La tarde ha sido de convivencia con los anfitriones.
Y después hemos ido todos, acompañados por la directora del coro de Lisboa, Concha Vilches, a conocer un poco la ciudad del Tajo. Para enterder por qué acabamos un poco cansados he aquí un resumen del recorrido: tranvía hasta Cais do Sodré, Plaza del Comercio, Rua Augusta y Baixa, Santa Justa, plazas de Rossio, Figueira y Martin Moniz. Desde allí subimos en el popular tranvía 28 hasta el mirador de Sta. Lucía y después hasta el Castillo de San Jorge desde donde admiramos la magnífica perspectiva de la ciudad mientas dábamos cuenta del pic-nic que nos habían suministrado en el instituto.

La visita prosiguió con un breve vistazo a la Catedral románica antes de tomar de nuevo el 28 para que nos llevase hasta el corazón comercial de la ciudad: el Chiado. Desde allí fuimos al Mirador de San Pedro de Alcántara, a la plaza do Carmo y, tras un corto descanso, paseamos por la Avenida de la Libertad hasta la sede del Instituto Cervantes.


Allí se nos unió el coro "Giner de los Ríos" y cantaron y cantamos ante un público muy familiar que nos aplaudió mucho.



Afortunadamente no tardó en aparecer Concha Vilches, la directora del coro lisboeta quien, tras los saludos de rigor entre viejos conocidos, nos facilitó un buen desayuno y nos acompañó, tras solucionar los últimos detalles, a la parada del tranvia que nos llevó a nuestro primer destino, el Monasterio de los Jerónimos de Belem, con el propósito de imbuirnos en las maravillas que ofrece la ciudad del Tajo y relajarnos después de la noche pasada en el ómnibus.




















